Fundación a Caballo

Terapias Ecuestres

Caballos de Terapia

Sin lugar a dudas los caballos son nuestra herramienta de trabajo, el respeto y el cuidado hacia ellos deben extremarse en las Terapias Ecuestres.

La elección de los caballos debe realizarse de manera minuciosa, posiblemente el caballo perfecto no existe, pero los que son utilizados para las terapias deben reunir una serie de requisitos indispensables para llevar a cabo con éxito las sesiones.

Las características de cada paciente/usuario hacen apropiado un caballo u otro, que se adapte a las necesidades a las que queremos dar respuesta desde las Terapias Ecuestres. Todos ellos deben presentar un trato amable y noble, que además permita garantizar la seguridad en las Terapias Ecuestres.

Más concretamente, los componentes que describen al caballo de terapia son de tipo carácter, temperamento y anatomía. Los aspectos más importantes para seleccionar un Caballo de Terapia son:

- Conformación: aunque un caballo agradable a la vista ayuda a hacer más interesante el programa , la conformación perfecta no es un requerimiento. Si el caballo reúne las condiciones en todas las restantes áreas, la falta de conformación que no afecten a la manera de caminar y salud, pueden ser ignoradas.

En general, los caballos con 155 - 160 cms. de altura son los de mayor utilidad para la mayoría de los usuarios en Terapias Ecuestres.

- Edad: el rango de edad puede variar de 5 o 6 años hasta 20 o más. Un caballo de 3 o 4 años no es una buena elección simplemente porque es inexperto. Por otro lado, un caballo en sus últimas edades, con más experiencia puede tener una vida muy corta en las Terapias Ecuestres.

La edad más frecuente oscila entre los 8 y los 16 años. Sin embargo, cada caballo debe ser juzgado por sus méritos propios.

- Salud: un veterinario debe desarrollar un completo examen de salud (vacunaciones, sistemas de desparasitación, cuidado dental, necesidades de herraje y consideraciones pertinentes).

La buena salud del caballo es una gran consideración a tener en cuenta, ya que de ello dependerá la seguridad del jinete.

- Maneras de andar: un buen caballo, es uno que se mueve hacia delante fácilmente y libremente, empleando bien sus pies y respondiendo rápidamente a las voces de mando.

El movimiento es diferente en cada caballo individual. Cuanto mejor sea la conformación del caballo, mayor utilidad puede ofrecer. Si él puede doblar su cuerpo, acortando y alargando su paso fácilmente, moviéndose con impulsión, usar su espalda y sus músculos abdominales bien, él será capaz o estará más capacitado para servir al alumno.

Los caballos tienen un trabajo difícil y a menudo llevan alumnos que son asimétricos o que no pueden fácilmente acomodarse al movimiento del caballo. El instructor de equitación y el fisioterapeuta en casos con problemas motores o físicos deben analizar el movimiento, llevando un seguimiento exhaustivo de las sesiones.

A medida que el alumno progresa, sus necesidades acerca del caballo pueden cambiar, pudiendo necesitar un caballo con más impulsión y potencia o uno que pueda ser diferente. Siempre hay que adaptar el caballo a las necesidades del alumno.

- Actitudes y maneras: estas son las consideraciones más importantes. El caballo debe ser muy tranquilo e inexcitable. Debe tolerar esporádicos e incoordinados movimientos . Por la seguridad del alumno, el caballo debe ser a prueba de espanto e indiferente hacia los objetos que se mueven en su cercanía o la gente que les toca. El caballo debe también aceptar nuevas cosas y tolerar nuevas experiencias calmadamente. Además, debe ser de buena voluntad (tolerante) para responder a señales confusas, o al menos permanecer tranquilo hasta que esté claro lo que queremos pedir. El temperamento no debe ser fuerte ni perezoso, debe ser apacible y equilibrado, no hipersensible ni nervioso.

Un caballo debe ser capaz de sentirse bien entre otros caballos. Debe aceptar la presencia de muchos más en la pista sin patear o botarse, ser capaz de habitar pacíficamente en un establo o pasto.

- Fiabilidad: La fiabilidad o consistencia del comportamiento es también importante, el caballo ideal es tranquilo, de buena naturaleza y difícil de asustar. Sin embargo, puedes elegir aceptar algunas faltas de comportamiento si el caballo las compensa en otras áreas (Ejemplo: puedes elegir aceptar un caballo que se asusta de un objeto específico si por otra parte está bien adaptado al programa).

- Adaptabilidad: un caballo puede rápidamente adaptarse a nuevos lugares y situaciones. Sin embargo, algunos caballos se toman mucho tiempo para su adaptación. En casos extremos puede llevarse varias semanas para que un caballo llegue a ajustarse e incorporarse al programa de Terapias Ecuestres.

- Raza: no es una consideración crítica. Se debe basar en las características individuales y conformación del caballo.

- Capa: Tampoco es una consideración determinante. Una variedad de capas puede sumarse a la experiencia de aprender las capas y tipos de caballos.


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